Para empezar, me gustaría responder directamente a la pregunta, para luego avanzar en las explicaciones: tener gatos en apartamentos no es ninguna locura, es posible y la convivencia entre humano y felino puede ser supercómoda. Eso sí, deberíamos tomar cierto recaudo para que tanto el gato como nosotros estemos felices.

Se me ocurrió este tema gracias a la situación de una amiga: se mudó sola a un noveno piso y, al poco tiempo, decidió compartir sus espacios con dos gatos: Salem y Taylor. ¿Cómo viene la cosa? Nada fácil, porque los gatitos (que ahora andarán en los cuatro meses) no paran quietos, se han comido todo cable habido y por haber y han roto más de algún adorno mientras saltan entre la mesa y el mueble de la televisión.

Lo sé, este panorama parece bastante pesimista, pero, gatera vieja (como ya les conté alguna vez, tengo 25 años y tuve gatos desde que nací), sé que hay mañas con las que podemos apañarnos. Además, si vamos escuchando a a nuestro alrededor, en una ciudad como Montevideo, sabremos de unos cuántos casos de éxito de gatos en apartamento. Repasemos algunos puntos:

El tiempo compartido

La rutina no es sencilla y, muchas veces la decisión de tener un gato por sobre un perro responde a algunos mitos que se han construido sobre estas mascotas: «El gato es menos demandante», «El gato no necesita de tanto cariño», etcétera.

Sí, es cierto que los gatos son más independientes. Que son menos intensos a la hora de compartir tiempo con nosotros y que pueden pasar horas desde mirándonos a lo lejos desde arriba de la biblioteca. Pero sin embargo, nuestros gatos sí necesitan de nuestra atención.

Jugar con ellos

Si las horas en casa son pocas, procuremos jugar con ellos un buen rato cuando sí estamos. La tendencia del gato es dormir, pero, como el perro, también necesita sus ejercicios diarios, y como el paseo es una opción poco común en ciudades con tanto movimiento, deberán gastar energías dentro de casa. Por eso, es siempre bueno tener a mano un entretenimiento para compartir. Sabemos que el viejo ovillo de lana puede funcionar, así como cualquier piola o hilito que ande por la casa, pero además están los juguetes más específicos para ellos, como ratones tejidos y de felpa o pelotas hechas con retazos de telas.

Además del tiempo para el juego, devuélvele mimos a tu mascota. Sabemos que muchos gatos manejan niveles de intensidad muy inferiores a los perros, pero al final de cuentas, todos queremos un par de masajes y caricias.

Su limpieza

Si no hay un espacio adecuado para que el gato haga sus necesidades, todos recurrimos a lo mismo: las piedritas sanitarias. Están bárbaras y ayudan incluso a que la casa no se inunde de olor, pero es muy importante mantener un régimen de limpieza constante para que ellos, que tienen que usarlas, puedan hacerlo en un lugar cómodo y que no esté contaminado. No es un dato para generalizar, pero conozco el caso de una gatita que cuando su bandeja está superllena de desechos, aguanta sus necesidades. No es saludable para ellos, pero además, al final, el olor sí terminará por desparramarse.

En muchos casos veo que el baño sanitario está colocado junto al plato de comida y al agua, como si en la casa hubiese solo un espacio designado para el gato. Cuando lo veo, siempre recuerdo el consejo de un veterinario que me dijo una vez: ¿te gustaría ir al baño en el mismo lugar en el que comes? Pues claro que no.

El espacio

De acuerdo, el tiempo fuera de casa es inevitable. Pero entonces deberíamos hacer lo necesario para que ellos, que deben quedar encerrados, lo pasen lo mejor posible.

Cuanto más lugar donde correr, mejor

Es importante, por ejemplo, dejar las puertas de las reparticiones de la casa, para que tengan más lugar por donde corretear. Si te preocupa que rompa algo importante, siempre están los cajones donde esconder todo aquello que no debería pasar por sus dientes. Además, claro, para estar tranquilos es buena idea dejar todo aquello que tenga electricidad desenchufado.

Sus objetos

Así como hay juguetes para nuestro tiempo con ellos, también los hay para entretenerlos y distraerlos. Una gran opción son las variedades que vienen rellenos de la hierba gatuna, esa planta que por su aroma es irresistible para los gatos, y, detalle no menor, no les hace daño. Además, vienen en todas las formas y colores. Muchos, rellenos con elementos que generan sonidos que también cautivan al felino que, bien sabemos, tiene una capacidad auditiva envidiable.

Además de juguetes desparramados por doquier, es buena idea tener al alcance de la mano un par de rascadores. Si tienes gatos, sabes lo doloroso que es ver tus muebles a su merced, así que invierte y has de tu hogar un espacio ideal para tu compañero de vida de cuatro patas. No tenés por qué invertir mucho dinero, los hay desde una hoja de cartón hasta esos megacastillos con piso y derecho a dormitorios personales para cada gato.

En definitiva, no es grande el esfuerzo que tenemos que hacer para poder convivir con los gatos, lo único que necesitamos es dedicarles un poquito de nuestro tiempo y, al final, sí, podremos tenerlos en nuestro apartamento.

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