Todos aquellos que tenemos perros sabemos: no hay nada más lindo que verlos de cachorritos. Pero, es cierto, aprendemos a disfrutar con ellos cada etapa. Una vez lo adoptamos y lo llevamos para la casa, es muy lindo verlo reconocer el espacio nuevo, después jugar, treparse por las piernas y dormir. Eso sí (no sé si a ustedes les pasó, pero a mí sí) estamos ansiosos por esa etapa de sacarlos de paseo, de compartir espacios verdes, jugar al aire libre y, por qué no, salir con ellos a correr. El primer paseo (incluso el segundo, el tercero y alguno más) puede no ser nada fácil, por eso, y para que el momento compartido sea mucho mejor, compartimos algunos tips.

Sí, es verdad. Como es sabido, hasta que no tienen todas las vacunas no es recomendable que anden por lugares públicos, pero (y esto lo digo por experiencia) si es un perro de apartamento y querés que sienta un poco el aire libre, podés dar una vuelta con ellos en la falda. Además, ayudará a que tu mascota se vaya acostumbrando al mundo exterior y empiece a agarrarle el gustito a salir de la casa.

Si ya sabés que tu mascota no va a crecer mucho y querés dar largos paseos con ella, bien podés usar una transportadora dúctil y liviana como las de tela o goma, que a futuro queda para visitas al veterinario.

¡Ya están las vacunas!

Cuando las vacunas están, ya es momento de arrancar. Hay perros que casi por instinto van a querer pasear, salir a la calle y encontrarse con olores nuevos. Otros, son más tímidos, con una personalidad más retraída a los que les va a costar más. En cualquiera de los casos, es probable que al menos en el primer intento de usar la correa, den tirones y hagan fuerza, pero es cuestión de minutos para que entiendan de qué va la cosa.

A los de personalidad más retraída, a los tímidos o más inseguros (sí, los perros tienen distintas personalidades) hay que tenerles más paciencia. Una sugerencia (que me ha funcionado) es que en lugar de comprarles un collar común, opten por un arnés. Hay de distintos tamaños, materiales y modelos, y, por lo menos en mi caso, ayuda a darle más seguridad. Además, y aunque hay que controlar el comportamiento del perro al caminar (el líder debe ser el humano y no la mascota), cuando tironea, no se estará lastimando el cuello, la presión estará más distribuida en su cuerpo. Además de los arneses típicos, también hay pecheras con telas más cómodas, pero depende de qué tan acostumbrado esté el perro a usar accesorios.

Los premios

Para los perros más temerosos, hay un consejo que puede funcionar: llevar una recompensa y distraerlo cada vez que el tránsito o algo le hace mal. Eso lo leí en alguna página de internet hace unos años y también me lo recomendó el veterinario de mis perros, cuando trataba de pasear a Noah, mi perra que ahora tiene cuatro años y a la que curiosamente no le gusta pasear. Ella le teme a todo lo que es ruido fuerte y solo disfruta una vez que está en el espacio verde y lejos del tránsito. A Noah no le funcionó muy bien lo de la recompensa (he notado cambios con el uso del arnés), pero supe de otros perros a los que sí les funcionó. El único remedio en mi caso, ha sido sacarla en esas horas en las que casi no hay tránsito ni gente.

El juego y la socialización

Para quien vive en apartamento montevideano, es necesario sacar al perro varias veces al día para que haga sus necesidades, pero a estas caminatas rápidas debemos incorporar por lo menos una en la que pueda disfrutar de un rato de juego y socializar con otros de su especie. Si temés soltarlo (de eso cada dueño sabe y dependerá del carácter de la mascota), una buena opción es usar las correas extensibles, para dar a tu perro la mayor libertad posible sin dejar de controlarlo. ¿Un consejo? Si está sociabilizando con un perro desconocido y el dueño del otro no lo ve como un problema, no le contagies tu estrés, dejá la correa lo más suelta posible y que hagan buenas migas: hacer amigos es necesario para ellos también.

En el caso de que accedas a un espacio verde donde no haya mucha gente, no hay nada como llevar un juguete y aprovechar para socializar vos con él mientras descargan energías. Una pelota, una cuerda a la que pueda morder o un frisbee serán una buena opción para un tiempo de calidad compartido.

A disfrutar los espacios verdes, que con esa ola de calor, son una alternativa saludable para respirar un poco mejor.

P.D.: no olvidar las bolsitas para levantar sus necesidades y una botella con agua fresca (y un tarrito) para saciar la sed de tu mejor amigo. Y otra cosa, recordá añadir a su correa una chapita personalizada con tus datos de contacto, por si acaso.

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